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Servicio de urgencias para buzos en Valencia

Nueva cámara hiperbárica de Medcare.

Nace en Valencia un nuevo servicio de urgencias que evitará la perdida de vidas que anteriormente se cobraba la actividad submarina en la Comunidad Valenciana

    Los accidentes en la  practica del  buceo suceden, en pocos segundos hay que tomar decisiones rápidas y vitales para la vida del buzo. El Centro Médico Medcare ofrece desde el verano de 2019 un servicio de urgencias a todos los centros de buceo de la Comunidad Valenciana, el servicio consiste en, una vez recibida la llamada de urgencias desde el centro de buceo, una ambulancia medicalizada con personal sanitario se desplazará hasta el lugar donde se ha producido el accidente, donde se recoge al afectado para hacerlo llegar lo más rápido posible al Centro Médico Medcare, donde le darán el tratamiento de urgencias adecuado en su nueva cámara hiperbárica. Durante el desplazamiento en el vehículo sanitario se toman las medidas preventivas necesarias para ir dando oxigeno al accidentado hasta llegar a la cámara hiperbárica donde será sometido a una presión de hasta 3 bares para recuperar el oxígeno de su  sangre y salvar su vida. 

  A medida que el buzo se  va sumergiendo, se produce un aumento de la presión debido al volumen de agua que va recayendo sobre él. Esta presión afecta al organismo y supone uno de los riesgos más importantes a tener en cuenta en las inmersiones, pues puede provocar al buceador la enfermedad por descompresión, una de las causas más comunes por las que se producen los accidentes de buceo  junto con las malas condiciones atmosféricas, un exceso de confianza y una inadecuada capacidad física.

   El director médico de Medcare, el Dr Eugenio Tejerina  explica: “la enfermedad  por descompresión se produce como consecuencia que el nitrógeno, disuelto en la sangre y los tejidos,  debido a la alta presión, forma burbujas cuando la presión disminuye. Los síntomas pueden incluir fatiga y dolor en músculos y articulaciones. Siendo en los tipos más graves una sintomatología similar a los del accidente cerebro vascular, dificultad respiratoria y dolor, afirma Tejerina.

  Esto se produce porque el buceador respira aire, compuesto principalmente por oxígeno y nitrógeno comprimido por lo que en cada bocanada de aire se inspiran más  moléculas de estos gases. Pero dado que nuestro organismo utiliza continuamente el oxígeno, por lo general el exceso de moléculas de este gas no se acumula, en cambio el exceso de moléculas de nitrógeno si se acumula en el cuerpo.

   A medida que va disminuyendo la presión exterior, el buzo va ascendiendo a la superficie, el nitrógeno que no se ha podido expirar va aumentando su molécula formando burbujas de sangre y tejidos, que pueden expandirse y lesionar los tejidos u obstruir los vasos sanguíneos de varios órganos.

    El riesgo de sufrir esta enfermedad se agrava con muchos factores como: defectos cardíacos, forman ova permeable, defecto de tabique auricular, agua fría, esfuerzo, fatiga, tiempo de inmersión, volar después inmersión , obesidad, edad avanzada.

Normalmente el exceso de nitrógeno sigue disuelto en los tejidos corporales al menos 12 horas después de cada inmersión de ahí la precaución a tener en las actividades a realizar posteriores a la inmersión.

Tras la inmersión, calibrar el cuerpo en una cámara hiperbárica es la mejor forma de asegurarse que el nitrógeno excesivo ha sido eliminado por completo. Esta cámara somete al buzo a la presión que el médico pauta con el objetivo de disminuir paulatinamente el exceso de burbujas de nitrógeno en la sangre, se evita así:  El hormigueo, dolor en brazos y piernas, dolor de cabeza, vértigos, o incluso dificultad para respirar; síntomas que suelen aparecer un par de horas después de la inmersión o en las últimas etapas del ascenso en casos graves. 

Medcare pone en marcha el primer servicio de urgencias de medicina hiperbárica, con médicos especialistas en este tipo de medicina. El doctor Tejerina explica que el procedimiento para aportar oxigeno extra a nuestro cuerpo es muy sencillo. “Se introduce al paciente en una cámara presurizada entre 60 y 90 minutos, dependiendo del paciente, poco a poco se aumenta la presión atmosférica hasta llegar a tres bares, esto va a aumentar el oxígeno en los tejidos porque llega en moléculas tan diminutas que acceden a todos los rincones del cuerpo". Tejerina alerta de que existen cámaras que no alcanzan las 1,5 atmósferas, y ahí no se puede hablar de medicina hiperbárica.

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